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sábado, 20 julio, 2024

“Pomberitos cantores”: semillero del mundo chamamecero

“Pomberitos Cantores” es un proyecto de escuela de chamamé que nació en el año 2018. En el marco de las iniciativas que buscaban por ese entonces convertir en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad al género musical, Betiana Belén Quiroz presentó su propuesta ante Cultura de Corrientes para sumar su granito de arena. 

Fue así, en líneas generales, como nació una de las propuestas más tiernas y prometedoras que se viene luciendo en el marco de las actividades pre Fiesta Nacional del Chamamé. Con una destacada actuación en el Hospital Pediátrico “Juan Pablo II” el pasado jueves 6 de enero, el coro infantil se prepara ahora para un ensayo abierto que se realizará en dos fechas. 

El próximo miércoles 19 de enero de 18:30 a 20:30,  en el Museo de Bellas Artes Juan Ramón Vidal, ubicado en San Juan 634; y el viernes  21 de enero de 2022, de 18:30  a 20:30,en el Museo de Ciencias Naturales Amado Bonpland, en Av. Costanera Gral. San Martín 100, de la ciudad de Corrientes.

Sobre dicho evento, Betiana comentó a diarioepoca.com que la actividad está destinada a niños de la región de entre los 4 y 12 años de edad. El objetivo es que las niñas y los niños  “tengan la posibilidad de vivir la experiencia de cantar y conocer el chamamé”.

 “Creo que ese es el objetivo, de que todo niño al que le gusta cantar tenga la posibilidad de vivir la experiencia, y que tanto los padres como ellos mismos se den cuenta de que el chamamé es parte de nuestra vida, de nuestra cultura”.

La docente agregó que “es hermoso la experiencia de la interpretación musical, por eso surge esta propuesta desde la escuela de arte y oficio, de brindar la posibilidad a todos los chicos de Corrientes y zonas aledañas, puedan vivenciar un ensayo con los Pomberitos Cantores”, culminando con un concierto donde puedan estar presentes sus seres queridos. 

Al ser consultada acerca de cómo surge la escuela de chamamé, Betiana detalló que “como docente de música, siempre tuve presente que no se educaba a los niños pequeños en el chamamé, se esquivaba, por eso presenté un proyecto para formar un coro  de niños desde los 4 hasta los 12 años. Así nació el coro”.

Ese mismo año (2018) se presentaron en el Festival de Chamamé, y al año siguiente también.  “Esa vez como ganadores del concurso ´Chamamé 2.0´ donde concursamos todo el año y logramos estar en los escenarios del festival, grabar un CD y dos videoclips”. 

Betiana recordó que en 2020, por la pandemia, se disolvió el coro, y en 2021 retomaron con la propuesta de una escuela de música para los niños, donde aparte de cantar puedan aprender a tocar un instrumento, el que elijan, entre guitarra, ukulele, teclado y acordeón.

La docencia como herramienta 

Betiana Quiróz destacó a este medio que desde su actividad de docente “me fui dando cuenta de que, cuando más chiquito son, más rápido aprenden, absorben y se enamoran del género. Empecé a aplicarlo de manera particular en mi proyecto,  siempre teniendo en cuenta lo que traen ellos desde su círculo familiar”.

Agregó que, cuando le ofrece esta oportunidad, “realmente adoran cantar, recitar, el traje. Para ellos una manera de ser, sentir, más cuando le contás la historia, que es parte de nuestra cultura, nuestra música y nuestras raíces”.

Explicó que en las clases ven videos, buscan los significados de las palabras en guaraní, dentro de las letras de las canciones, “y ellos lo aprenden, lo vivencian, y lo transmiten con total naturalidad y soltura, que te emociona ver que está en nosotros los adultos compartir eso porque realmente no lo conocen,  y una vez que lo hacen ellos se apropian”.

“Para mi es importante y fundamental, porque ellos son el futuro, y si nosotros no nos encargamos de educar a los más chiquitos, el chamamé no va a perdurar. Como patrimonio inmaterial de la Humanidad, creo que ellos son la semillita y por eso es importante inculcar a los niños el amor por este género”. 

Por último, resaltó que nuestra cultura chamamecera “está en todos los ámbitos de nuestra vida, en la danza, en nuestra manera de hablar y comportarnos, en las tradiciones, la religión. Es nuestra manera de vivir, y por más que haya una parte de la población que mire o viva las culturas extranjeras, el chamamé sigue presente. Por eso es importante perseverar y continuar en esta transmisión de cultura, de generación en generación”. 

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