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miércoles, 17 julio, 2024

Fusiones y adquisiciones: récord en el mundo y uno de los peores años en la Argentina

En 2021, Argentina sumó un nuevo rubro a su larga historia de “desacoples” de las tendencias internacionales: las fusiones y adquisiciones de empresas. Mientras que en el mundo, el año pasado fue uno de los más activos, con un alza de 50% en los valores de las operaciones (US$ 5,5 billones) y una suba de 20% en la cantidad, hasta las 58.000 transacciones, en el país fue uno de los peores años de la última década.

Argentina no pudo aprovechar la mayor liquidez ni las tasas bajísimas de las que gozaron las compañías de otros países para expandirse mediante adquisiciones. Según un informe preliminar de la consultora PwC, “a diferencia del contexto global, la actividad local de M&A (por mergers & adquisitions, fusiones y adquisiciones) ha venido en caída”.

Durante 2021 se registraron 69 transacciones de compra-venta de empresas por US$ 1.190 millones. “Si bien los valores son muy parecidos a los de 2020, estamos un 35% por debajo de 2019 en cantidad de operaciones, y en uno de los valores más bajos de la última década en cuanto a montos”, indica Juan Tripier, senior manager de PwC Argentina, a cargo de la práctica de Deals.

Para Fernando Zoppi, socio del estudio de abogados Martínez de Hoz & Rueda a cargo del área de M&A, en 2021 vieron un leve repunte contra 2020 pero porque la comparación se hace con un año de fuerte parate en todas las actividades por la pandemia.

De todos modos, ese repunte “tuvo que ver con más salidas de inversores extranjeros y muchas transacciones de tecnológicas, que son por montos chicos y no mueven la aguja en términos de nivel de inversión extranjera en el país”, detalla el abogado.

Tripier destacó una de las características particulares que tuvo el año electoral que acaba de terminar: casi un 35% de las transacciones se concretaron después de las PASO porque “varios inversores prefirieron esperar a tener mayor claridad”, cuenta.

Los sectores que estuvieron más activos y protagonizaron las mayores operaciones, según Zoppi, fueron los de energía, recursos naturales y tecnología.

En el primer caso se destacan la venta de Edenor, comprada por el grupo liderado por Vila-Manzano; la de la petrolera Sinopec, que pasó a manos de CGC, y la de los activos de Medanito, comprados por la familia chilena Solari Donaggio, dueña también de Sodimac y Falabella, que terminó este año de cerrar sus locales. También se movió mucho el sector del litio, con compras de yacimientos en el norte del país. Estos rubros seguirán liderando en 2022.

Los sectores de tecnología fueron casi los únicos que pudieron aprovechar la liquidez internacional mediante las rondas de inversiones que en algunos casos fueron récord, como la de US$ 500 millones de Tienda Nube o los US$ 350 millones de Ualá. 

Entre las tendencias que se vieron este año, en PwC destacan el protagonismo de compradores locales, que se repartieron las transacciones en porciones iguales con extranjeros que en su mayoría ya contaban con operación en Argentina.

Pero entre los vendedores hubo muchas firmas internacionales: entre un 20% y 30% de las transacciones estuvieron relacionadas con grupos multinacionales que vendieron parte o toda su operación en Argentina. Y el éxodo de firmas se mantendría.

También este año seguirían las operaciones por montos bajos. En 2021 casi el 60% de los acuerdos informados durante el año fueron por sumas inferiores a los US$ 20 millones contra un promedio de US$ 40 millones en 2019, indica el informe de PwC, cuya área de M&A dirige Juan Procaccini. 

La Argentina de altos niveles de riesgo e incertidumbre, dicen en PwC, están impulsando a los empresarios locales a comprar compañías afuera, especialmente en países limítrofes como Brasil, Uruguay y Paraguay y, en algunos casos, también en Estados Unidos.

Qué pasará en 2022

Además de que se mantendrían los montos chicos (los activos argentinos están cotizando muy por debajo de sus pares latinoamericanos), un predominio de operaciones en energía y tecnología y la salida de multinacionales, la actividad de M&A tendría otros condimentos en 2022. 

Si la economía crece, como se espera, los grupos que estuvieron expectantes por las elecciones podrían ponerse en acción. Especialmente si se cierra el acuerdo con el FMI y aparece algún tipo de financiación con tasas más convenientes que ponga en marcha proyectos frenados.

“A su vez -arriesgan en PwC- se podrían empezar a ver transacciones de posicionamiento en vistas a las elecciones presidenciales de 2023“.

El cepo al dólar y las trabas para girar dividendos también pueden hacer que esa liquidez se canalice en la compra de empresas. 

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