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martes, 23 julio, 2024

Desaforados

Mientras los especialistas y los científicos debaten a través de los medios sobre la incidencia de la pandemia en este tiempo, con la vacunación en proceso, y el riesgo de una tercera ola de coronavirus en el país, el gobier­no de Cristina Kirchner, que tiene como presidente a cargo a Alberto Fernández, despachó definitivamente el aforo en los estadios para los actos políticos. Justa­mente ayer el Jefe de Estado encabezó un multitudina­rio encuentro realizado en la cancha de Deportivo Mo­rón, que estuvo repleta, salvo una tribuna lateral donde se montó el escenario central. Las otras tres bandejas, incluido el campo de juego, estuvieron atestados de enfervorizados militantes que le ponen garra a la campaña para dar vuelta el resultado electoral en las legislativas de mediados de noviembre. ¿Los empuja la voca­ción o la conveniencia? 

El acto estuvo organizado en forma conjunta por las organiza­ciones sociales de Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro, que administran casi un millón de planes y subsidios; el tercer orga­nizador fue La Cámpora, que diri­ge el diputado Máximo Kirchner. Los primeros apoyan decidida­mente a Fernández, prácticamente son tropa propia; en tanto el brazo político del kirchnerismo, que con­trola las principales cajas del Estado (Anses, Pami), necesita sostener a Fernández en el sillón principal de la Casa Rosada. Sobre esta urdimbre de intereses se apoya el proyecto del Frente de Todos que ayer dio una nueva muestra de su capacidad de movilización, por supuesto hubo transporte y vianda. 

Nadie reparó en el aforo que fue brutalmente vio­lentado. “Contamos con más de 30.000 compañeros y compañeras presentes”, dijo el locutor poco después de iniciado el acto, fue entonces que presentó a Máxi­mo Kirchner, Sergio Massa, Axel Kicillof y al presiden­te Alberto Fernández.

¿Intervendrá la Justicia? A propósito, ¿en qué que­dó la causa que se abrió por un acto en la cancha de Nueva Chicago, donde también se quebrantó la dispo­sición sanitaria?

Como sea, evidentemente para la administración de Fernández se terminó la pandemia. Ahora sólo impor­tan las urnas. Y tanto es así que en su discurso -fue el único orador- no se acordó del albur del virus chino que provocó casi 120.000 muertes en el país. 

No hubo espacio en el mensaje presidencial para la emergencia sanitaria. El Jefe de Estado transitó por otros senderos y dejó algunas frases que serán atesora­das en el archivo, tales como: “Si todavía no cerramos un acuerdo con el Fondo Monetario es porque no nos vamos a arrodillar”.

El acto tenía como motivo ren­dir homenaje al ex presidente Nés­tor Carlos Kirchner al cumplirse 11 años de su fallecimiento. Es llama­tivo, no estuvo su viuda, la vice­presidenta y doblemente pensio­nada Cristina Elisabet Fernández de Kirchner. Tal como ocurrió el año anterior, la Señora no asistió a la ceremonia en tributo a la me­moria de su marido. Otra vez dejó a su subordinado político a cargo de la actuación.

Férnandez, el profesor de De­recho con vocación de poeta, justamente ensayó una prosa de su estilo al recordar a Kirchner. Se dirigió a él como si estuviera presente: “Néstor, en el cielo debés tener el mejor lugar, el lugar que recibe a los que cuidan a su pueblo, pero también estás en el alma de cada una de nuestras compañeras y compañeros”, dijo. 

Singular capacidad creativa la del Jefe de Estado, que una vez superado el preámbulo de la evocación al líder volcó una catarata de definiciones estrambóticas, a sa­ber: 1) la inflación es producto de la especulación; 2) el problema no es la emisión monetaria; 3) el mercado muchas veces complica todo. Y la más dislocada: “Voy a cerrar con el Fondo el día que sepa que eso no condi­ciona el futuro de la Argentina”.

La multitud, apiñada, deliraba. La pandemia no existe, ni en el discurso oficial.

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