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sábado, 20 julio, 2024

La informalidad como regla

Nueve de cada diez empleos creados en el país en el primer semestre de este año co­rrespondieron a trabajos informales o en negro, de acuerdo con un relevamiento del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El dato concreto es que el 95% de los nuevos puestos correspondió a personal no registrado, ya que sobre 2.955.000 puestos laborales recuperados en el último año, sólo 163.000 fueron de asalariados registrados, el resto correspondió a asalariados no registrados (1.329.000) y cuentapropismo (1.463.000). Esto secto­res habían sido los más golpeados en el pico de la pan­demia de coronavirus, cuando el Gobierno Nacional aplicó una cuarentena extendida. Se estima que en la Argentina unos 8 millones de trabajadores en relación de dependencia o in­dependientes se desempeñan en la informalidad.

Este es uno de los problemas centrales que la clase política no atiende, incide directamente en el desarrollo de la economía.

Según la estadística oficial, el 40% de los puestos de trabajo de los asalariados del sector privado no están registrados. Representan 4.492.000 trabajos informales, sobre un total de 11.405.000. Los números reflejan que, además, hay otros 5.108.000 trabajadores por cuenta propia, que en un 70% no está registrado.

En el segundo trimestre de 2021 los puestos de tra­bajo totales aumentaron 17,2% respecto del mismo trimestre del 2020. Los puestos de trabajo de los asala­riados registrados aumentaron 1,6%; de los asalariados no registrados 42% y los no asalariados 40,1%. En total hay unos 20.086.000 puestos laborales, que incluyen a 3,5 millones del sector público.

La informalidad volvió a los registros anteriores a la pandemia, sin ningún avance en la registración ante la Seguridad Social, a pesar de que hubo una fuerte caída de los salarios y del costo laboral. En este marco, el In­dec detectó un fuerte incremento del cuentapropismo, por la tercerización de actividades y la contratación a través del Monotributo.

El trabajo por cuenta propia tiene gran peso en el co­mercio, la construcción y la industria manufacturera. No estaría mal si fuese parte componente de un siste­ma diversificado y robusto, en cambio con las sucesivas crisis el cuentapropismo se convirtió en una tabla de supervivencia, que por otra parte se desenvuelve en un mercado igualmente segmentado por la informalidad. 

De acuerdo a las investigación del Instituto Nacional de Estadística y Censos, los sectores con más trabaja­dores informales que formales son empleadas de casas particulares (873.000 sobre 1.378.000 puestos labo­rales); construcción -tiene más asalariados informales (542.000) que registrados (355.000)- y agri­cultura, con 345.000 registrados y 501.000 asalariados no registra­dos.

Por otra parte, el instituto esta­dístico dio a conocer que la parti­cipación de la remuneración al tra­bajo asalariado en la economía fue del 49,8% en el segundo trimestre del año, lo que significó una baja de 9,7 puntos porcentuales inte­ranual.

Según el informe, sobre la “Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra”, los puestos de trabajo totales tuvieron un in­cremento del 17,2% interanual, mostrando una recu­peración respecto del comienzo de la crisis sanitaria, aunque con un gran avance en el empleo informal o en negro.

Las horas trabajadas registraron en el mismo período un aumento del 50,1% interanual, también debido a la baja base de comparación con igual período del año an­terior, en el que fueron más profundas las restricciones aplicadas por la pandemia. La baja en la participación del salario en la economía se debió a la contracción de 4,2 puntos porcentuales en el sector público y 5,5 pun­tos en el privado, que refleja la perdida que las remune­raciones sufrieron en el último año.

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