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sábado, 20 julio, 2024

El modelo sin trabajadores

Apremiado por las urnas, el gobierno de Cristina Kirchner, que preside Alberto Fer­nández, parece haber hecho otro descubri­miento; que el trabajo es no solo un factor dinamizador de la economía, también un derecho que dignifica a la persona. El trabajo, interpretado como empleo genuino, generador de bienes o servicios que son esenciales para la comunidad. No es el único alumbramiento que hubo en la usina política del Fren­te de Todos, de pronto también han recordado que son peronistas y que el Movimiento Nacional Justicialista, que fue fundado por el general Juan Domingo Perón, se vertebró sobre el movimiento obrero. La columna principal del partido peronista está conformada por los traba­jadores, así fue históricamente hasta que llegó el kirchnerismo.

El modelo Nac&Pop instru­mentado por los dirigentes pata­gónicos colisiona frontalmente con todo lo que sea producción del sector privado, que es el au­téntico promotor de empleo. El estatismo, sumado al prevenda­rismo y el asistencialismo, que son tres pilares del populismo kirchnerista, ha dinamitado la producción y el empleo privado. Las estadísticas oficiales de los últimos tres lustros son elocuentes, no necesitan explicación ni argumen­tación.

Consecuencia, el modelo conspira contra la pro­ducción y el trabajo. Lectura política: el modelo K es incompatible con la esencia del peronismo, cuyo es­pinazo es el movimiento obrero, es decir los trabaja­dores.

Cada vez hay menos trabajadores, ergo cada vez hay menos peronistas. Cada vez hay más planeros, se podría decir entonces que cada vez hay más kirchne­ristas. Pero la crisis económica y social es tan profun­da -y desagradable- que hasta esta última afirmación está en duda. Según parece, ya ni los planeros (aque­llos que viven pobremente del subsidio y el asistencia­lismo estatal) votan entusiasmados por el modelo que les proponen los K. 

Así las cosas, el gobierno de la Señora, que preside el Profesor de Derecho, ha dado un sorprendente giro y promete gestión para cambiar planes por trabajo. Bienvenido el cambio. Es de esperar que alcance al­gún logro en el corto o mediano plazo. Pero además despertaron a la conciencia peronista. Ayer la vice­presidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezó un acto de La Cámpora y reivindicó su pertenencia al partido, que sistemáticamente ha despreciado. 

La jefa de la alianza Frente de Todos y creadora del partido Ciudadanos Unidos, habló como si fuera pe­ronista y hasta ensayó un discurso elogioso hacia el PJ. Muy conve­niente, hoy se recuerda el 17 de Octubre, Día de la Lealtad. Ade­más están las urnas por delante. 

No es el único descubrimiento que ha hecho la fórmula guberna­tiva, también en los últimos días detectó que la inflación está aho­gando a los asalariados y tomaron la decisión de congelar los precios con una ley de la dictadura. El fin justifica los medios. 

Justamente en la aplicación de esta máxima, el fin justifica los medios, es que el kirchnerismo ha dado una voltereta en busca de su pasado peronista, con valoración por los trabajadores.

En este marco -condicionado por el apuro por dar vuelta un resultado electoral adverso- se espera que el presidente a cargo, Alberto Fernández, anuncie ma­ñana los detalles del decreto para impulsar la conver­sión de planes sociales en empleo registrado. Lo haría en paralelo al acto que realizará la CGT para celebrar el 17 de octubre, día en que las masas obreras salieron a rescatar a Perón.

Han pasado 76 años desde aquella gesta y sólo que­dan recuerdos. Ya no está el General y tampoco hay masas obreras. El modelo hoy se nutre de planes y pre­dominan la pobreza y el desempleo. 

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